(Caso 12)
Con muy poco, España ha sabido crear mucho.
Dos cuadrados y dos círculos. Con estas formas mínimas, el logotipo revela dos símbolos de la cultura española: una menina, por nuestra herencia artística, y un molino de viento, por el Quijote. Su geometría simple le da una gran versatilidad: funciona en papelería, redes sociales, fachadas, autobuses o una tote bag sin perder significado. Un signo institucional claro, esencial y capaz de cruzar fronteras.











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